top of page

Qué hacer (y qué no) cuando te quedas en paro.

  • Foto del escritor: Concha Estremera
    Concha Estremera
  • 14 feb 2018
  • 4 Min. de lectura

Tras veinte años dedicados a la televisión, un lunes 29 de diciembre me dijeron que se acabó. Se sorteaban 11 despidos y oye... me tocó uno. Para ser sincera, hasta pocos meses antes de ese día no me imaginaba en esa situación. Pero pocos días antes (siguiendo con la sinceridad) no sólo me lo imaginaba sino que lo deseaba secretamente. "Tienes que estar agradecida, Conchi. Hoy en día es una verdadera suerte tener trabajo", me decía yo a mí misma cuando me pillaba queriendo ser despedida... Y estaba muy agradecida, la verdad. Pero también un poco hasta el moño.


Y sucedió. Y el martes 30 me sentí mucho más tranquila de lo que pensaba. A día de hoy, aparte del coaching, vuelvo a estar en nómina y, con la perspectiva que da cobrar a fin de mes, puedo echar la vista atrás y ver qué fue lo que hice bien y mal y contároslo por si os sirve.


Cosas que hice bien.


1.- Enseguida empecé a pensar qué hacer con mi vida y con la indemnización y decidí dedicarme a estudiar "esto del Coaching" (o "cuchin", como dice mi madre). Los que nos dedicamos a trabajar en los medios audiovisuales, a menudo no sabemos hacer otra cosa. Un abogado puede ejercer en casi cualquier empresa, igual que un economista, o un informático. Pero... un programador de televisión, como era mi caso... ¿dónde encaja? Así que crearse una nueva profesión no estaba de más.


Aprovechar el paro para "reinventarse" (palabra que está tan de moda), puede ayudarnos no solo a enriquecer el curriculum, sino también a conocer gente, hacer contactos, usar las habilidades que ya hemos adquirido en nuestros años de profesión...


Es un buen momento para sacarse esa espinita por no haber estudiado, qué sé yo... contabilidad, física nuclear, proctología... ¿Cuál es tu talento? ¿Para qué acude a ti la gente? Sácale partido y quizás unas monedillas y lo mismo encuentras un camino que en tu anterior trabajo nunca ibas a coger.


2.- El paro no afectó a mi autoestima. Es cierto que me pilló en un momento en el que mi orden de prioridades había cambiado mucho, pero posteriormente me di cuenta de cómo había logrado no hundirme personalmente. Sencillamente, no me identificaba con mi profesión. Con identificarme no me refiero a que no me gustara, ni no hubiera sido feliz ejerciéndola. Me refiero a que tenía claro que yo era muchas más cosas que programadora de televisión. Y por tanto, no dejaba de valer menos por haberme quedado sin trabajo. No es que yo sea el paradigma de la autoestima, ni mucho menos, pero en ese aspecto lo hice bien. Yo no soy mi profesión. Yo no soy mi nómina. Yo no soy mi despacho. Luego si lo pierdo, no pierdo valor.


En los tiempos que corren, debería sernos mucho más sencillo no dejar que el paro nos afecte a nivel de valía personal. Hoy en día despiden a cualquiera. A cualquiera que valga y a cualquiera que no valga para lo que hace. Al que se esfuerza y al que no. Hace ya muchos años que el paro dejó de ser motivo de "vergüenza".


3.- No perdí la esperanza. Aproveché todas las oportunidades que se me presentaron, tanto académicas como laborales. Algunas muy precarias. Daba igual. Estaba sembrando, no sabía muy bien qué semilla, pero fuera la que fuera, terminaría por brotar. No dejé que me minaran los comentarios de algunos seres muy queridos: "con lo que tú vales y verte así...". A veces hay que hacer cosas que están muy por debajo de nuestra experiencia, pero es importante sentirse útil, aprender de otros, moverse en campos muy distintos al tuyo. No desestimes ninguna oportunidad, porque siempre estás a tiempo de cambiar de rumbo, o de dejarlo. Durante mi paro hice de acomodadora (gratis), vendí cursos por teléfono y corregí la traducción de una tesis de 600 páginas. Y sinceramente, todo me sirvió para algo. Todo sirve siempre para algo.


Cosas que hice mal.


1.- Me confié demasiado. "Tú fluye", "confía", me decían otras voces (alguna era la mía propia). Confiar ayuda, pero no lo bases todo en eso. Por confiar demasiado, estuve mucho tiempo en paro. No perder la esperanza no significa dejar de intentarlo. Es difícil que alguien venga a buscarte a casa a ofrecerte el trabajo de tu vida. Puede pasar (soy una optimista), pero no es precisamente fácil. Demasiado buenrollismo me da mal rollo. Ten fe, pero actúa. Piensa en positivo, pero afronta la realidad. Nada y guarda la ropa.


2.- Me abandoné físicamente. Yo pensaba que si un día tenía tiempo libre sería como la Preysler: siempre en forma, bien peinada, impecable en el vestir... Pero me convertí en Charlize Theron en Monster. "¡Hala, qué exagerada"! os oigo decir... Pero no. Cambié el tacón por las zapatillas, la ensalada por las patatas fritas de bolsa y la plancha del pelo por un coletero. ¡No lo hagáis! Uno se acostumbra fácilmente al abandono y cuando de repente te llaman para una entrevista hay que rehacer de nuevo un look que yo no sabía por dónde coger. Mímate, ponte mono, píntate la sonrisa de carmín, como bien decía Perales, porque esas cositas ayudan.


3.- Renegué de mi pasado. Acabé tan desilusionada de los últimos meses en mi trabajo, que no quería volver a pisar la tele. Quería ser coach y sólo coach y desde luego nada de coaching para empresas audiovisuales, ni nada de audiencias, ni de platós, ni de blablablabla. MAL. Tu pasado es lo que ha hecho que llegues hasta aquí (sí, aunque estés en paro). Tu pasado es tu experiencia y años de carrera sirven para mucho, incluso aunque no vayas a dedicarte de nuevo a lo mismo. Tu pasado es tu ventaja, tu diferencia, tu valor. Aprovecha la búsqueda para hacer criba de lo que no quieres que vuelva a suceder. No es fácil cuando tienes bocas que alimentar e hipotecas que pagar y te diré que si esa es tu situación, jamás te aconsejaría con ninguna frase del tipo "persigue tus sueños". Desde luego que has de perseguir tus sueños, pero hazlo bien alimentado y con cabeza. Sigue a tu corazón, pero llévate el cerebro al viaje.

Comentarios


BLOG

Concha Estremera

Coaching Personal para el Liderazgo Femenino

© 2023 por Concha Estremera
Creado con Wix.com

+34 636 956 874

hola@conchaestremera.com

Madrid (España)

bottom of page