Mujer
- Concha Estremera

- 7 mar 2018
- 1 Min. de lectura

Porque si tú no quieres, no hay mundo.
Si alguna vez te pararas, la Tierra frenaría en seco. No habría pan para el hambre ni agua para la sed.
Si tú no quieres, mañana no tiene por qué amanecer. Sin tus manos, no hay cuidados. Sin tu empeño, no hay cosecha. Sin tu apoyo, no hay porqués.
Sin esa pasión que a menudo te secuestra, sin esa calma impertérrita, sin la calidez de tu abrazo, sin tu fragilidad sin vergüenza, sin tu valor temerario… el mundo sería tan solo un enorme signo de interrogación.
Pero si quieres, ¡cuidado! Si tú quieres, no hay un muro suficientemente alto. Si tú quieres, no terminan los veranos, ni se agotan los embalses.
Si tú realmente quieres, no hay camino que no pueda recorrerse o inventarse. No hay barrera que resista tus embistes.
Si tú quieres, se acaban las lágrimas y el insomnio.
Si tú quieres, mujer, todo se hace.






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