top of page

¿Eres de los que se sacrifican?

  • Foto del escritor: Concha Estremera
    Concha Estremera
  • 5 mar 2018
  • 2 Min. de lectura

El sacrificio es algo que suele aparecer en las conversaciones de ciertas personas. Personas abnegadas, que relatan a cuántas cosas han renunciado por sus seres queridos, o por su trabajo o por las circunstancias.


Pero en realidad, el sacrificio no existe. Estamos educados para ser víctimas. Está bien visto. Nos justificamos diciendo que “no podemos” hacer las cosas que en realidad no queremos hacer y alegando que “necesitamos” o “no tenemos más remedio” que hacer lo que realmente queremos hacer.


Sé que esta afirmación es polémica, pero veo necesario que tomemos consciencia de que todo lo que hacemos es una elección nuestra. Las circunstancias que nos rodean no lo son. No hemos elegido tener un familiar enfermo. No hemos elegido que nos despidan. Pero sí elegimos lo que hacemos con eso.


Si alguien te dice que se está sacrificando por ti, no le creas. Las cosas se hacen por amor y cuando alguien está dejando de hacer otras cosas por ti, es porque te quiere o porque le compensa “pasar ese mal rato”. Y si de verdad te quiere, no usaría el concepto de “sacrificio”.


“Se hacen muchos sacrificios por los hijos”. No. Se da prioridad a los hijos porque se les quiere. Se dejan de hacer, de elegir muchas cosas porque se les quiere. Pero no le llamemos sacrificio, porque esa palabra nos victimiza. Esa palabra pide algo a cambio, intenta llamar la atención.


Nadie se “sacrifica” por nada. A veces se hacen las cosas, simplemente por quedar bien. No por amor ni altruismo, sino por no pasar por la vergüenza de la crítica, del qué dirán, de la mala conciencia. Y eso sigue siendo una elección, no un sacrificio.


Y extiendo este concepto a las personas más abnegadas del mundo. Cualquiera que esté entregando su tiempo a los demás, a los más desfavorecidos en las situaciones más adversas, no dirá que se está “sacrificando”. Dirá, seguramente, que no podría ser feliz de otra forma, porque lo que hace, quiere hacerlo. Las cosas a las que renuncia, que serán muchas, son secundarias.


Cuando mi madre estuvo enferma, jamás me sacrifiqué cuidándola. No fue un sacrificio dejar mi rutina habitual. Simplemente no había otra cosa que quisiera hacer. No pude elegir la circunstancia, pero estar a su lado fue una elección, lo que yo más deseaba.


Por eso, huye cuando alguien te cuenta todo lo que se sacrifica por ti. Huye del victimismo. Las personas victimistas siempre culparán al resto de lo que les pasa y eso es una forma de reclamar amor sin darlo. Y el amor solo se reclama ofreciéndolo.


-----


Tener relaciones más sanas con nuestros seres queridos o en nuestro entorno laboral, es algo que se puede conseguir a través del Coaching. Si quieres saber cómo, te lo cuento en una sesión completamente gratis y sin compromiso. ¡Contáctame y nos vemos!

Comentarios


BLOG

Concha Estremera

Coaching Personal para el Liderazgo Femenino

© 2023 por Concha Estremera
Creado con Wix.com

+34 636 956 874

hola@conchaestremera.com

Madrid (España)

bottom of page