Las cosas del querer(se)
- Concha Estremera

- 30 oct 2023
- 2 Min. de lectura
Tengo la teoría (discutible, claro) de que todos los males en este mundo se acabarían si todos tuviéramos la autoestima en condiciones. Bueno, en realidad creo que la autoestima se tiene o no se tiene.

Y es que, a veces, la autoestima se confunde con la vanidad y oye... nada más lejos. Porque la autoestima es tremendamente inclusiva ya que hace que, en cuanto te quieres a ti mismo de verdad, automáticamente quieres también al resto. No al resto de tu familia, ni al resto de tus compatriotas o de tus compañeros de trabajo. Al resto de la humanidad.
Ya, ya sé que suena grandilocuente, pero así es. Tener autoestima es quererse incondicionalmente: no solo cuando nos asciendan, estemos en nuestro peso ideal o seamos millonarios. Es quererse cuando tropecemos con el bordillo de la acera, cuando nos despiden del trabajo, cuando hemos metido la pata... Es creer que valemos tanto como cualquiera. Y ese cualquiera es el que incluye al resto.
Digamos que es quererse a uno mismo como quiere una buena madre: de forma incondicional. Es felicitarse por los logros, ser paciente con los fallos, reconocer las debilidades, perdonarse los errores, permitirse estar mal (y estar bien), cuidarse, querer mejorar, evitar la falsa modestia sin caer en la arrogancia, ser humilde sin caer en la sumisión...
Difícil, ¿eh? Claro que sí. Porque llevamos años y años diciéndonos lo mal que lo hacemos todo y lo feos que somos. O que somos las mejores personas del mundo mundial y más listos que nadie. Y es realmente complicado destruir lo que ha tardado en construirse unas cuantas décadas.
Pero poderse, se puede, claro que sí. Hay métodos, ejercicios... nada mágico, nada instantáneo, pero sí eficaz. Y cuando se logra... uf, ¡qué paz!
Hay mucha información en Internet sobre el tema y muchos profesionales que te pueden ayudar con la autoestima. Yo soy uno de ell@s y puedes contactarme aquí o en
Instagram (@conchaestremera).






Comentarios